Este año abre también muy bien porque me voy al país al que he querido ir desde que tengo 14. No voy a poder visitar el pueblo/ciudadcita o lo que sea de donde vienen los abuelos de O., pero ya con tener la oportunidad de ir al país, me doy por bien servida. Me encantan los japoneses. Así que ver japoneses lindos me ayudará a que la clavadez disminuya... porque me estoy clavando de más con el wey en cuestión pero chance él conmigo no. Todavía no me siento ni emocionada ni nerviosa por el viaje como debería de estarlo, pero siento que me estoy enfermando de gripa de los puros nervios (porque en realidad no he tenido contacto con personas enfermas). La emoción y los nervios ya los sentiré el lunes en la noche.
Y para seguir haciéndome pendeja en vez de trabajar, comentaré sobre una hermosa película que vi ayer en el 11. En español es El primer baile, el primer amor. En ¿hebreo? es Sipur Hatzi-Russi, que quién sabe si significa lo mismo. ¡Me encantó! Nunca había visto una película israelí y admito que si hubiera sabido que lo era, hubiera tenido reservas para verla porque soy prejuiciosa hacía los judíos. Debería de haber más películas como ésta, porque esto es buen cine y no chingaderas. La historia es simple y linda, pero nada superficial ni cursi. Al contrario. Me gustó cómo retrata a la sociedad israelí o al menos a ese estrato social con sus problemas y racismos. Aunque la verdá la verdá, lo que más me gustó es la historia de amor entre los niños. A Chen, el protagonista, le gusta Natalie, una niña que vio en una clase de baile y se mete también a esas clases para acercarse a ella. Pero ahí también está Sharon, una niña que antes no había aceptado a ninguna otra pareja y lo elige a él. Triángulo amoroso. Chen pide a la maestra que le asigne como pareja a Natalie, pero ella ya está con un tal Arthur, el niño rico y guapo. La maestra, obvio, es la que les enseña a todos, pero más a Chen, la importancia del baile y la pareja de baile. Básicamente trata de eso. Natalie es la niña de origen ruso, traumada porque la han tratado como si fuera inferior por ello y obsesionada con su apariencia. Sharon es la niña linda y agradable que quiere con Chen y su pareja de baile. Chen es el wey que a huevo quiere con Natalie y se esfuerza por lograr que ella lo pele y cambie a Arthur por él para que sean pareja de baile, aunque la niña demuestre ser ojeta y superficial. Arthur es el niño mierda que cree que por ser guapo y porque su papá es rico puede hacer lo que quiera y tratar a los demás como basura. Y la maestra, quien tiene pedos con su pareja de baile que contradicen todo lo que les enseña a los niños porque su pareja es un hijo de puto. Salta a la vista que desde el principio mi favorita fue Sharon, tan bonita y centrada y agradable, no como Natalie, bonita pero bien pinche loca. ¡Ahhhh, y la chavita peleonera de origen ruso de los barrios bajos de Israel! Qué bien me cayó, no se dejaba de nadie y era bien broncuda. Capital!
Oh, me encantó. ¡La quiero ver de nuevo!