El domingo fui a esa universidadsucha llamada la Salle. No por gusto, sino porque ahí aplicaban el examen ése, ni modo. Todos los salones tenían decoración macabra. Entré al salón donde nos tocaba y me senté en el pupitre que me tocaba. Me puse a observar el cuarto y vi que a un lado del pizarrón estaba colgada la imagen/dibujito de un santo. Orales. También antes de entrar al salón me pareció haber visto un crucifijo en la pared de atrás. Volteé y sí, ahí estaba. Me sentí como en un exorcismo o, peor, en una iglesia.
Mello.