sábado, 16 de mayo de 2009

Un par

... de bolas. No.

Más bien un par de razones por las que ODIO la informática.

Estaba yo tan tranquila trabajando, revisando documentos, haciendo anotaciones, buscando... Abrí el Editar> Buscar y copipeistie lapalabra que quería. Le puse buscar y nel, nada. Chingao. Muchas horas después me volví a topar con la misma palabra y no me acordaba que ya la había buscado, así que la volví a buscar. Podré parecer mensa por no anotar y trabajar doble, ¡pero no! Volví a abrir la ventana de Buscar, tecleé la palabra, le di "buscar" y ¡voilà! Ahí estaba la puta palabra que el puto Word me había dicho que no existía en el documento.

Un día estábamos programando (o más bien mi superequipo estaba programando y yo estaba mirando) una calculadora para un proyecto. Ya todo parecía listo pero al darle "Correr" (jaja, correr, el programa se va a echar a correr) no corría. Marcaba error. Revisamos y revisamos por horas y horas (dramatización) para por fin venirnos a dar cuenta de que no corría porque en una pinche línea de código le faltaba un hideputo punto y coma pedorro.

Y esas son sólo dos razones. Porque se supone que el software hace más fácil tu vida, pero ¿y si he dejado pasar errores porque el puto buscador me dice que la palabra no está cuando sí está? No confío en Word, confío más en mí, por eso también busco manualmente. Como con las calculadoras...

No confío en las calculadoras. Siempre fui buena para las mates. Por eso yo no puedo decir que me fui a Letras porque odiaba las mates. La verdad es que me gustan mucho y soy buena, soy buena. Por eso, cuando hay que hacer una suma/resta/multiplicación/división y la hago en calculadora, siempre verifico el resultado haciendo yo la operación en un papelito cochino. Porque no confío en las máquinas. Las máquinas son estúpidas. Eso fue de lo poco que aprendí en Info y que elegí retener en mi mente.