lunes, 28 de julio de 2008

Me caga que por ahí por el Ángel haya muchos coreanos que se sienten los dueños del barrio... Bueno, tal vez lo son. El pedo es que me caen mal esos coreanos. Se me hacen muy mamucos. Son todos así de "no te mezcles con esos mexicanos, sólo entre nosotros". O sea el pedo pedo es que me caga ir caminando por esas calles y que alguno de esos se me quede viendo raro o que mi madre regrese de por allá y diga que alguien la vio raro o que un amigo lo mismo, etc. No conozco mexicanos a quienes les interese tener que ver con ellos (salvo algunas excepciones de chicas ñoñis que ven las telenovelas coreanas del 34), pero me caga la actitud. Se cotizan. Mmm, no todos han de ser así, pero los que he visto sí. ¿Entons por qué viven aquí? ¿Por qué mejor no se regresan a alguna de sus dos Coreas? Ha de ser cuestión de algunas generaciones para que les empiecen a salir niños deformes o lelos. También me caga que se hayan adueñado de un lugar bonito.

Ahh, eso me hizo acordarme del coreano-mexicano-gringo que me gustaba en la primaria. Me gustaba un chingo. ¡Era tan guapo! ¡Era mi mejor amigo! Y quizá pudo haber sido algo más si no se hubiera interpuesto esa niña que parecía muerta (nunca había visto a alguien tan pálida) que era dos años más grande que nosotros. Ya al final del año escolar casi ni me hablaba. Y es que con ella presumía que tenía una novia de sexto, nosotros apenas íbamos en cuarto. Al siguiente año se cambió de escuela. *sniff*