Ahora es diferente. No he leído mucho sobre el tema del narco y los cárteles, pero ésta es la impresión que tengo. Para mí los narcos ya no son narcos, sino terroristas. En lugar de dedicarse a la venta de droga, se dedican a sembrar terror en la población. Van de casa en casa, de negocio en negocio con la consigna de "si no nos pagas x cantidad, tú y tu familia sufrirán las consecuencias". Asesinatos, violaciones, secuestros, pero no por pugnas de territorio para vender el producto, no por ajuste de cuentas, sino simplemente para sacar dinero de la población bajo amenazas de muerte, etc. Los zetas, la familia michoacana, creo que el nueva generación también son los que llevan a cabo estos actos cobardes. ¿Qué pasó con el narco que respetaba más a la población, a su gente? Alguien que no tiene respeto por su pueblo no vale un carajo.
Mis respetos para los grupos de autodefensa. Hay que tener huevos. En cambio en la capital todo mundo es tan pasivo, tan agachón, es como una burbuja. No tienen empatía, ni siquiera saben (o sabemos) qué está pasando afuera de nuestro DF, en nuestro México lindo y querido. A mí me da vergüenza todo: el narco que en vez de acabarse, se expande; el gobierno y la gente agachona a la que no le importa un carajo.
Por eso me siento bien en Uruguay. Los uruguayos son tan pasivos y tan huevones que, aun cuando tienen necesidades que no pueden satisfacer, jamás podrían darse a la tarea de crear cárteles tan poderosos como lo es el cártel de Sinaloa, por ejemplo.