viernes, 28 de febrero de 2014

Yoshimotesca

Mis amigos del japonés y yo somos lectores de Banana Yoshimoto. Yo soy bien fans de sus libros, la amo. Solíamos prestarnos los libros que tenemos, comentarlos. Había algo que a todos nos llamaba la atención. Era común que un día la protagonista, una mujer en sus veintes (o quizá treintas), de clase media, normalona, con algún trabajo común y corriente y vida común y corriente de pronto se aburriera de eso y dijera "creo que me iré de viaje a la playa, a París, a algún lugar lejano". Nos moríamos de risa porque decíamos, "sí, claro, como esa gente existe en la vida real, cualquiera dice 'mañana me voy a Japón'". Mi amigo creó el término "yoshimotesc@" para referirse a las mujeres con vida similar a las protagonistas de las historias de Yoshimoto y a todo lo que se les pareciera. Un día mi amigo empezó a decir que yo era como esas mujeres. Al principio creí que no, pero luego ya vi que tenía razón. Tenía mi trabajo, mi propia casa y auto, mi problema más grande en la vida eran mis penas de amor, siempre he tenido una vida fácil como las protagonistas (doy gracias a la vida y a mis papás por eso) y un día de octubre del año pasado, estando desempleada ya por varios meses, me cansé de estar aquí en México y dije, "me voy a Egipto y Grecia". Y dos semanas después me fui del otro lado del mundo, así nomás. Las mujeres de clase alta no entran en esta clasificación, porque la mujer yoshimotesca es clase media y trabaja para vivir, no vive con lujos, no la mantienen unos papás adinerados. Entonces sí, las mujeres yoshimotescas sí existimos. No habemos muchas, especialmente en países de tercer mundo, pero aquí estamos. :)