Y mi queja del día de hoy contra los hombres es que son una bola de comodinos. No se esfuerzan. Creen que nomás porque le dejan ver a una que están interesados, una va a ir corriendo a buscarlos y a lanzárseles. No, wey. Supongo que si no se esfuerzan por una es porque en realidad no les gustamos tanto. Qué hueva me dan si esperan que una haga el trabajo. Los interesados son ustedes, no nosotras.
martes, 19 de abril de 2011
Quizá alguien que lea todo esto piense que soy una vieja amargada que piensa que todos son iguales. Y pues sí. Digo, si me ha tocado que todos resultan ser una bola de patanes (salvo O.), no hay razón para que piense de otra forma. Quizá haya hombres chidos por ahí, no lo sé, no me consta y hasta no ver, no creer. Pensaba que este último era súper buena onda, que aunque no quisiera conmigo sabría estar a la altura de la situación, pero no lo estuvo. ¿Cómo voy a sentirme bien después de que alguien con quien conviví mucho y que era mi amigo en cierto sentido me dice que yo y mis sentimientos le valen madres? Y sobra decir que yo lo quería... lo quiero mucho.