No entiendo cómo el decirle a alguien "me gustas" pudo degradar tanto la relación de amistad no tan cercana, no, pero amistad al fin y al cabo que teníamos. Para mí, decirle a un wey "me gustas, te quiero, quería que me dieras una oportunidad" resultó en su cambio total de actitud para conmigo. Me evitaba, me ignoraba, se hacía wey, le di hueva, se volvió indiferente, le valgo madres, como bien me dijo. Yo me acuerdo que antes, cuando llegaba a estar algo triste o tenía algún problema, él nunca fue indiferente. Me decía palabras de consuelo y me daba ánimos. Pensaba que alguien que nunca fue indiferente a mi tristeza no podría lastimarme a propósito. Pero lo hizo. Porque es como la canción, a su edad debe saber bien que lo que hizo me rompería el corazón y de la peor manera, con crueldad. Y él piensa que sólo yo estoy mal, que él nunca hizo nada malo y que no puedo reclamarle nada. Fue una cadenita de cosas mala onda que él niega. Me evitaba, me ignoraba, me dice cosas hirientes, innecesarias y crueles. No se despedía, le mandaba sms y no me contestaba, si me lo encontraba, le tenía que buscar la cara; le dejaba algún mensaje en su fb y nada. Pero él niega todo. Ahora somos como extraños y yo estoy muy triste, mientras que a él le vale. Entonces no entiendo cómo el decirle a alguien "me gustas, te quiero" es algo malo, tan malo que resultó en su indiferencia total. Si me lastima, si me siento ardilla, si me ve, si no me ve, le da igual, no le va ni le viene. No sé si estoy mal, pero creo que mi único error podría ser el haberle reclamado por proponerme algo que ni le interesaba y que, por lo tanto, no planeaba cumplir nunca. Quizá hubiera sido mejor guardarme ese coraje o quizá no porque así ya admitió lo que yo ya sospechaba: que todo le vale. Según mi punto de vista, todo esto pudo haberse evitado si él sólo me hubiera dicho "yo no quiero una relación". Punto. Sin propuestas, sin nada más.
Y ésta es la historia de cómo por intentar abrirme y decir lo que siento llegué a serle indiferente y valerle madres a alguien que era mi amigo, lejano, pero amigo al fin y al cabo. Y la moraleja es ¿guárdate siempre el cariño que sientes? Ya no importa.