miércoles, 7 de abril de 2010
Ya, ¿no?
En la vida hay unas chicas tan charming que aunque no sean bonitas, sino normales y luego hasta feas, consiguen novio fácil y tienen a parte sus enamorados, y habemos otras que no. Bueno, yo no quiero muchos novios y enamorados, sólo lo quiero a él. Porque es ¿desagradable?, más bien raro o incómodo, darte cuenta de que por un wey has hecho cosas que no harías por ninguna de las otras personas que te rodean (ejemplo, el otro día le fui a comprar un postre fino y caro que ya ni le pude dar; se lo di a mi hermana y le expliqué que en un principio lo había comprado para él y me dijo "chale, ni a tu familia...", ¡gulp!). Es esa sensación de "ya valí" y uno se siente vulnerable... no es agradable, aunque tiene su lado dulce. Trato de no escribir mucho sobre él, pero no puedo evitarlo... porque ya llegué al punto en el que ya valí. Pfff, lo bueno es que todavía no estoy en ese punto en el que si por azares del destino no se diera nada entre nosotros, me sentiría devastada. Obviamente estaría muy triste muchos días, pero nada demasiado grave. Yo sólo pido una cosa: que se me dé, y que él me dé, el chance de que seamos parejita. Ya si no le gusta, pues sale, bye. Anden, ya me toca, ¿no? y a él también. Lo voy a cuidar mucho, no sean así.