sábado, 10 de abril de 2010

Puberta pendeja

Debí haber sabido que la Informática no era para mí cuando en el último año de la prepa (o más bien CCH) la pasaba o dormida o escribiendo fanfiction idiota de Dragon Ball durante todas y absolutamente cada una de las clases de Cibernética y computación, *puke*. Las clases eran sobre programación y esas cosas. Recuerdo que programaban en Pascal... programaban porque yo estaba ocupada durmiendo o escribiendo o dibujando. Recuerdo que para el proyecto en equipo (armar una de esas cosas de AND, OR y el otro para que con ciertas combinaciones se encendiera un foquito o no) yo no hice nada más que darle dinero al otro integrante para que comprara el material (es que él me dijo, "tú no te apures, yo lo hago" y no me hice del rogar). Recuerdo que las chompus tenían Windows 3.1, jajaja. Nada de msn, nada de interné, nada de todas esas maravillas que tenemos hoy como Twitter, Facebook, etc., nada de nada más que código horrible. Recuerdo que el proyecto final (que era programar unas fórmulas en pascal y entregarlas en diskette, qué usb ni qué nada), me lo hizo mi mamá porque le dije "yo estaré más que feliz de quedarme otro año en este adorable lugar, tonces ayúdame si quieres que salga en 3 años", pinche escuincla pendeja).

Debí haber puesto más atención al hecho de que esa materia junto con la de Administración de empresas eran las que más odiaba, las que más me aburrían. Ambas se llevan en Informática pero con más niveles. Pero era una puberta muy wey, como la mayoría de los pubertos, y me valió, yo sólo sabía que quería ganar igual de bien que mi má y mi má se dedicaba al cómputo. Así desperdicié 4 años y medio de mi vida en esa carrera tan fea... ¿o no? Es relativo. Si no hubiera entrado ahí, no hubiera conocido a mis amigos de ahí con los que todavía me junto... en cambio Letras me gustaba mucho, pero lo de los amigos no fue igual. Así que todo tiene su lado bueno y su lado malo.