Corre el año 2022 y a las empresas les encanta llenarse la boca de discursos sobre supuestos esfuerzos encaminados hacia la inclusión, la diversidad, a eliminar la brecha de género, etc. Sus páginas web están llenas de comunicados al respecto. La realidad es muy diferente.
Me despidieron hace unas semanas con el vago argumento de "bajo desempeño". Quizá sí lo tenía, mi papá había fallecido. Con otros compañeros lo que procedía era hacer una advertencia y dar oportunidad a mejorar, pero conmigo no pasó nada de eso. La realidad es que el supervisor quería echarme porque siempre le caí mal, nunca le aplaudí su mierda como hacían todos los demás. ¿Los puestos con poder, por más pequeño que sea, son medios para cumplir los caprichos de los que los ejercen? Parece que sí. El tipo en cuestión es un macho racista y orgulloso de serlo. En los años que estuvimos en un puesto al mismo nivel, más de una vez expresó su desagrado por mi persona con frases como "feminazi", "zurda de mierda". Una vez a propósito dijo estando cerca de mi lugar que si pudiera me echaría junto on otro compañero. Y ahora que tiene el poder, lo hizo.
Las empresas dicen que puedes denunciar comportamientos discriminatorios, pero ¿es así en la práctica? Parece que no. Si las personas tienen prejuicios o cierta mentalidad sobre lo que está bien y mal, de nada sirve denunciar. Mi supervisora de aquel entonces minimizaba toda la violencia del macho en cuestión diciendo que era una broma. De nada servía quejarse. Y a pesar de que el tipo se la vivía viendo 9gag en lugar de trabajar ella no solo lo protegió, sino que lo promovió. Fue gracias a que ella encubrió toda la mierda y a ensalzar el poco trabajo que él hacía que llegó a ser supervisor cuando ella dejó el cargo. Recursos humanos tampoco sirve de mucho si comparte la mentalidad de la supervisora y el tipejo.
Y después de que te encuentras con la amarga realidad de que el tipo logró que te echaran, no tienes con quien acudir ni nada que hacer para defenderte. Te dicen que la empresa tiene derecho de echarte sin justificación o, en este caso, a capricho de un tipo que no te soportaba y de un austriaco que nunca creyó en tu trabajo a pesar de que desde los primeros meses en el puesto era la que más tickets trabajaba y cerraba, junto con otro compañero. Las empresas, entes sin vida, importan más que las personas que en ella trabajan, aunque recursos humanos de la empresa repita una y otra vez que los empleados importan. No es verdad. Los abogados te dicen que no hay nada que hacer y el machismo triunfa una vez más a pesar de todos los textos de fantasía en la página de la empresa canadiense hablando sobre diversidad, inclusión y preocupación por temas de género. A pesar de las leyes sobre discriminación de género que hablan del derecho a la estabilidad laboral y a la justa evaluación del desempeño. Yo era la única mujer en un equipo técnico. Dicen buscar más mujeres en puestos de IT pero a la vez echan a la única mujer sin darle ninguna oportunidad para defenderse, porque "es derecho de la empresa".
Sería mejor que aceptaran su realidad sin hipocresías: que al final los que van a seguir en puestos importantes, dirigiendo a las empresas son hombres blancos y que solo la opinión de ellos importa.
Buscar apoyo en otras mujeres en tecnología en Uruguay tampoco fue opción. La fundadora de "girls in tech" dio unas declaraciones que dan vergüenza ajena porque contradicen la realidad y buscan quedar bien con los hombres. Dice que "no existe la brecha de género ni de salarios ni la discriminación por género". Casi, casi le faltó decir que no existen los feminicidios ni la violencia machista.