sábado, 20 de febrero de 2016

Un hombre que no sea una decepción

No entiendo por qué en temas de amor siempre me tocan (¿elijo?) hijos de puta.

De César no voy a escribir más porque ya no me importa, así que pasemos al viajero, estudiado, lector, extremadamente inteligente y crítico, demasiado guapo, interesante. Es el único hombre que he conocido que sentí que estaba a mi nivel o más arriba. Parecía sincero y bueno. Sin embargo, siempre hubo una espinita que me decía que no todo era tan bueno como parecía. Resultó que tiene una en cada puerto, como los marineros. Tiene su novia pero eso no le impide coquetearme, planear un futuro inmobiliario conmigo, planear próximos viajes. Y, bueno, hace una semana me cansé y lo enfrenté con el tema. Así me enteré que él creía que yo esperaba casta y pura el momento en el que nos volviéramos a encontrar. Qué raros son los hombres. ¿Por qué habría de esperar fiel por él si no éramos más que amigos? Le hice saber que había "salido" con un uruguayo y se sorprendió. Creo que entendió que no me cayeron en gracia sus chingaderas, porque desde entonces no me habla.

Pasemos ahora al uruguayo, el "amigo con derechos". Todo entre comillas porque no es mi amigo. Luego de un dramita en el que le pedí volver a pasar tiempo juntos de vez en cuando antes de que me fuera, me contestó que no para vengarse, una semana después cambió de opinión y ahora, luego de habernos visto una vez, volvió a cambiar de opinión, me encuentro con el corazón roto y no me explico por qué. Yo también pensaba en terminar esto luego de coger una última vez. Si yo también pensaba en terminar y tengo bien claro en mi mente que es un hijo de la gran puta, ¿por qué me dolió tanto que me dijera que quería terminar? ¿Orgullo herido porque se me adelantó? No lo creo. No entiendo nada. No entiendo por qué me siento tan desolada al pensar que ya no voy a hablar con él ni a estar con él. Quizá sentía por él algo más de lo que yo creía. No sé. Yo sólo sé que quiero volver a México antes de que me lastime más, para que ya nada de lo que pase o no pase aquí en Uruguay me importe.  

Quizá no todos tenemos la suerte de encontrar un buen amor en esta vida. Quizá a algunos nos toca vivir sólo decepciones. Osamu fue un gran amor, pero éramos muy jóvenes. ¿Nunca voy a volver a tener un amor que valga la pena? Yo quiero un bebé pronto. No pido mucho: un hombre bueno y tranquilo que me guste, que me despierte el amor del bueno que estoy reservando, alguien con quien sienta ganas de pasar toda mi vida y procrear, alguien que valga la pena. Porque hasta ahora puras decepciones.