lunes, 4 de febrero de 2013

Ni armas nucleares ni energía nuclear

Por fin se me hizo ver el documental sobre Tsutomu Yamaguchi, sobreviviente no a una sino a las dos bombas atómicas que lanzaron los gringos en Japón.

Lo primero que pensé al saber que había alguien a quien le había tocado vivir esos dos horrores fue: qué mala suerte. Luego pensé: debió ser horrible haber vivido eso y haber sido tan longevo. Quizá sí lo fue. Pero podría aplicar la frase de "las cosas pasan por algo". Yo sé que si a mí me hubiera tocado, hubiera preferido morir. No podría vivir con eso. Tal vez a Yamaguchi san le tocó porque él sí pudo soportarlo y, lo más importante, llevó su mensaje de paz al mundo. Por eso quizá él fue un "elegido por la suerte".

Ya sé que el documental se centró en la abolición de las armas nucleares, sólo de las armas, porque trataba sobre la vida de este señor que fue extraordinario en tantos sentidos. Yo le agregaría a su mensaje "por la abolición de las armas nucleares y de la energía nuclear".

En apariencia, la energía nuclear que los japoneses usan para llevar electricidad a su hogares, empresas, etc. es pacífica y barata. Pero la verdad es que de barata no tiene nada; es mucho más cara que la que generan los combustibles fósiles, no en el sentido monetario, sino en el costo humano. Y de pacífica menos. El hombre ha demostrado más de una vez que no tiene control ni respeto sobre ese tipo de energía. Son como niños que juegan con fuego. Un error, un evento natural y millones resultarán afectados a largo plazo. Y pasará, porque el manejo que los japoneses dan a la energía nuclear es muy "a lo mexicano".

Cito al profesor Tetsuo Kato, de la Universidad de Waseda, en una ponencia que dio en Puebla, organizada por una asociación del Colmex: "La energía nuclear es un tipo de violencia. Lleva a la destrucción masiva, a efectos radioactivos inevitables, es antiecológica, destruye a la civilización y al ser humano. Debe ser una blasfemia contra Dios".
 
Setsuo Fujiwara, el "Don Quijote nuclear", es de esas personas valientes que ha llevado el mensaje de los peligros de la energía nuclear al mundo. Al haber ocupado puestos altos dentro de empresas de energía nuclear, conoce como pocos toda la mierda que hay ahí, como encubrimiento de accidentes, políticas y diseños defectuosos, etc. Él busca comunicar una posibilidad terrible y es que la región de Kanto peligra y podría perderse. Si saben japonés, pueden seguirlo en Facebook.

No olvidemos que en México tenemos una central nuclear en Laguna Verde y que seguramente está tan mal o peor manejada que las centrales nucleares en Japón. 

Creo que la gente de Japón y del mundo debe despertar y evitar que unos pocos que tienen intereses sucios tengan el control sobre la mayoría. Al final, siempre el que paga las malas consecuencias es el pueblo.