Quiero escribir sobre algo, más bien sobre alguien, porque es un asunto curioso y porque se lo ganó.
Si alguien me hubiera dicho hace 7 años que a mis 29 él ya no me caería mal, sino al contrario, me caería bien y hasta lo llamaría con diminutivo y un toque de cariño, no lo hubiera creído pero para nada. Jamás. En ese entonces me hubiera parecido algo imposible. Y, sin embargo, hoy lo llamo así cuando hablo de él y ya no me cae mal. Soy de la creencia que en fb, twitter y demás redes sociales uno puede conocer de cierta forma a las personas. A algunas. Lo que escriben refleja qué tan inteligentes son, sus gustos, forma de pensar, etc. Yo era indiferente hasta que un día recibí un comentario en el que chuleaba una de mis fotos, y aun así continué indiferente, pero me hizo sentir bien. Luego se vino todo el drama con aquel wey del que salí sintiéndome una mierda, la más fea, apestada, poco valiosa, etc. Pero ver que M. le daba "like" a mis fotos, a mis estados de fb y así, me subía un tanto los ánimos. Y es que no eran cualquier cosa. Desde la universidad he tenido la idea de que ese wey es de lo más superficial que existe y también muy pero muy inteligente, además no es feo, es bastante guapo (pero a mí no me gusta). Entonces, que alguien como él te ponga atención quiere decir mucho, al menos para mí. En mi cumpleaños se tomó la molestia de averiguar cómo se decía "feliz cumpleaños" en japonés y lo puso en mi muro. Eso, sumado al comportamiento del otro compañero de clase de aquellos tiempos la vez que aquel wey y yo nos encontramos en la noche de salsa, me hicieron sentirme mejor. Aquel wey me lastimó mucho, me lastimó demasiado, tanto así que no sé si un día logre sanar del todo. Entonces que dos hombres guapos, inteligentes, interesantes, caballerosos te pongan esa atención me ayudó bastante. Me hizo darme cuenta de lo que aquel me decía no era cierto, que yo no era una mujer fea, mierda que valía tan poco que la cambiaban por una gata estúpida con la que comenzaban a tener trato.
Y no, a mis 22 años jamás de los jamases habría imaginado que esto pudiera ser posible, pero lo es. Me agrada él, me cae bien, si las cosas se dieran o algo, saldría con él a ver qué pets. Es como dicen, la vida da muchas vueltas.