jueves, 8 de septiembre de 2011

Porque los 28 fueron tan malos que quiero que quede un registro

Así es. Mañana cumplo 29 y lo veo como una bendición. Como si fuera una fecha mágica que señalara el fin de lo malo y comienzo de algo nuevo, no necesariamente bueno, pero sí mejor. Y es que mis 28 fueron un asco. En serio. He tenido años equis, monótonos en los que no pasa nada. Años bueno, también, pocos, pero ahí están. PERO puedo asegurar que los 28 fueron el peor año de toda mi vida, y ya quiero que se larguen. Cuando cumplí los 27, pensé que sería el peor año y tenía miedo, por eso de los músico que mueren a esa edad. La edad maldita, le decíamos mi amiga y yo. Más bien fue lo contrario. Mis 27 fueron una maravilla. Pudieron haber sido mejores, sí, pero no estuvieron nada mal, nada mal.

Mis 28, en cambio, estuvieron marcados por un mal trabajo y la mayor decepción amorosa de mi vida. Bueno, no es que mi trabajo fuera malo, de hecho, lo disfruto mucho, pero tiene cosas de peso que no lo hacen un buen trabajo, como el hecho de que no tenga futuro o de que no gano lo que yo quisiera y necesito o de que estoy aislada la mitad del día y trabajo sola. Lo amoroso es punto y aparte. Nunca me habían tratado así, nunca nadie me había lastimado así, y a propósito.

Nunca fui fan de querer alcanzar ya cierta edad "para ser grande". Siempre estuve cómoda con mi edad hasta los 20 y de ahí en adelante todos los años digo "ya hay que quedarnos aquí, ¿no? estoy muy cómoda". Me daba miedo ver que cumplía un año más y uno más y uno no puede parar ni alentar la marcha del tiempo. Pero ahora sí. Quiero dejar esto atrás, quiero que el tiempo pase y se lleve el dolor. También quiero mi nuevo trabajo, pero ya. Me urge tenerlo ya, quiero que me llamen ya, por favor. Por eso...

Le digo adiós a los 28 y bienvenidos los 29. :)