Mis 28, en cambio, estuvieron marcados por un mal trabajo y la mayor decepción amorosa de mi vida. Bueno, no es que mi trabajo fuera malo, de hecho, lo disfruto mucho, pero tiene cosas de peso que no lo hacen un buen trabajo, como el hecho de que no tenga futuro o de que no gano lo que yo quisiera y necesito o de que estoy aislada la mitad del día y trabajo sola. Lo amoroso es punto y aparte. Nunca me habían tratado así, nunca nadie me había lastimado así, y a propósito.
Nunca fui fan de querer alcanzar ya cierta edad "para ser grande". Siempre estuve cómoda con mi edad hasta los 20 y de ahí en adelante todos los años digo "ya hay que quedarnos aquí, ¿no? estoy muy cómoda". Me daba miedo ver que cumplía un año más y uno más y uno no puede parar ni alentar la marcha del tiempo. Pero ahora sí. Quiero dejar esto atrás, quiero que el tiempo pase y se lleve el dolor. También quiero mi nuevo trabajo, pero ya. Me urge tenerlo ya, quiero que me llamen ya, por favor. Por eso...
Le digo adiós a los 28 y bienvenidos los 29. :)