Al principio no me dio muy buena impresión. No porque estuviera mal escrito o algo así, sino por la trama. Me caía mal el personaje principal. Pero uno sigue leyendo y la cosa mejora. Y aunque haya quien no sea de esa opinión, vale la pena seguir leyendo. En una novela no sólo importa la trama. Importan muchas cosas. El estilo es chido. Como todo buen escritor, Murasaki escribe de una forma sencilla pero elegante. Nada de pretensiones... O eso supongo, porque estoy leyendo una traducción, y una que se tomó ciertas libertades, pero ni pedo. Ya dije que quizá Genji cae mal, pero eso es secundario. Hay tantas cosas que aprender del Genji. Es el reflejo de toda una época, la época de la corte, de los palacios, de las damas de compañía, etc., del Japón del siglo X. Las costumbres, celebraciones, tradiciones, forma de vida de la gente de la corte. Es muy muy interesante. Y aunque el personaje principal sea un pirujo al principio, Murasaki se encarga de que sea un pirujo con clase y distinguido, más valioso y mejor que cualquier gato puto con el que podamos toparnos en la vida real.
Ya voy más allá de la mitad. Está algo colgado. Espero terminarlo en una semana más. Pero si ahorita me dieran a elegir mi favorito entre Genji y Heike, eligiría al Heike.