Trata de un wey, un cocinero que tiene su changarrito. Es muy bueno cocinando, es una buena persona, pero el pedo es que es feo, de ahí que viva triste porque no puede conseguir novia, las mujeres huyen de él. Sí, es un tanto grotesco, como cuando se pica la nariz mientras piensa o cuando estornuda sin taparse la boca y salpica todo, pero es un hombre dulce y bueno. Total que un buen día una chica muy linda va a su changarrito a solicitar el trabajo de ayudante anunciado afuera. Se lo da. Ella no huye de él, ni siente repugnancia. Ve ahí una esperanza. Por otro lado, hay una compañía que ha desarrollado un traje. Aquel que se lo ponga, mejorará su aspecto físico. Para probar el prototipo, eligen al wey cocinero. Así se da cuenta de la triste realidad: cuando uno es atractivo, todos te tratan de lo mejor y la actitud de la gente para con uno es otra.
Me gusto por el mensaje obvio: el físico importa, pero lo que más importa es el interior. Y al final resultó lo que yo quería que pasara. No soy partidaria del "feo pero de buen corazón" por ciertas razones, pero aquí el chico venció las razones que tengo para hacerles el fuchi a esos que dicen tan trillada frase. Me gustó, me gustó. Sí, el físico es muy importante, pero es más importante lo otro, lo de adentro, es decir, que sea buena persona, pero sobre todo que a uno le agrade estar con esa persona.
Me dio ternura y es muy muy graciosa. :)