jueves, 17 de junio de 2010

Cuando los weyes se vuelan

Hoy quiero criticar a un wey que conozco de por ahí. Lo recordé porque lo vi ahorititita en msn y hace mucho que no lo veía.

Resulta que me encargó que le trajera unas cosas en mi viaje a tierras orientales. Las anoté y todo. Pero llegué allá y estaba más preocupada por encontrar las cosas que otra persona me había encargado. Para ser sincera, olvidé el encargo de la persona ésta. De puro churro las recordé estando en el aeropuerto ya cuando veníamos de regreso a México. Vi un puesto, busqué rapidín lo que me encargaron y tuve suerte de encontrarlo. Ya en México, me reuní con la persona un día y le entregué lo que me pidió. Se lo iba a cobrar, pero era sólo papel, me salió bien barato y pensé "a este pobre seguramente nadie (o casi) le ha regalado nada en su vida, le regalaré lo que me pidió". Puta, gran error. El wey se imaginó cosas que ni al caso, se voló. Me dijo "buscaste mi encargo por todas partes, te esforzaste en encontrarlo, arriesgaste tu reputación para traérmelo... todo por mí". ¿De dónde se sacó eso? ¿Nada más porque le regalé esas cosas? Me dio miedo, pero más que miedo, me dio pena. ¿Por qué se voló tanto? Me cae que está mucho peor que nosotras cuando nos volamos. Nosotras lo hacemos cuando nos pasan cosas que sí indican que cierta persona tiene un interés mucho más evidente en nosotras. No mamar.

En cambio sí que me esforcé por encontrar y traer el encargo de esa otra persona. Busqué en varias tiendas, invertí tiempo que podría haber usado para ver otros lugares, hice el ridículo frente a muchos empleados de tiendas con mi japonés básico y chafa. Pero valió la pena porque lo encontré. Es que no podía volver sin lo que me encargó. Claro que él no sabe todo eso. :)